El ojo señala hacia afuera; el oído se pliega hacia el interior. El oído es un sentido enigmático, que nos permite una percepción y comprensión del mundo más allá de los otros sentidos.
Cada sonido nos cuenta una historia, nos conecta con emociones, sentimientos… con experiencias pasadas pero también con la vida cotidiana.
Cerrar los ojos y sumergirse en un paisaje sonoro es otra forma de viajar.